Siempre se ha dicho que la fe mueve montañas, y es que en ella se encuentra la energía que muchas veces necesitamos para entrar en acción, para eliminar obstáculos, para superar baches, para llegar a lo más alto.

Hay quien dice que le gustaría tener fe para poder creer en algo, y no se lo plantean porque, normalmente, está íntimamente relacionada con vínculos religiosos, lo que no les hace especial gracia.

Pero creer es mucho más que tener fe o ser devoto de algún icono religioso.

Creer o no creer es, en muchas ocasiones la cuestión para resolver grandes conflictos fundamentales de la existencia.

Creer es confiar en todas las posibilidades, las que ves y tienes a tu alcance, y las que no puedes apreciar a simple vista y dudas de su existencia.

Entonces, ¿por qué rechazar esa oportunidad, esa opción de disponer de otras herramientas, de optar a todas las posibilidades, de descubrir un mundo que se escapa a nuestro entendimiento, pero que tiene importantes  claves para conseguir tus objetivos, para lograr el equilibrio interior, para ser feliz?

Creer o no creer es una elección que, afortunadamente tenemos en nuestras manos. Evidentemente, nadie te puede obligar a abandonar tu pensamiento empírico, basado única y exclusivamente en la ciencia. Aunque la propia ciencia tiene que dejar una puerta abierta a aquellas cuestiones para las que no encuentra una explicación empírica y demostrable. Nadie te puede obligar a creer porque es una decisión propia, posiblemente, surgida ante una necesidad de encontrar respuestas a preguntas que parecen imposibles.

También existen muchos prejuicios sobre el tema de la fe y la creencia en algo que no podemos percibir por nuestros cinco sentidos. Y, a veces, esos mismos prejuicios nos impiden evolucionar, crecer y desarrollarnos debidamente, porque marcan unos obstáculos y limitaciones injustas, injustificadas.

Creer o no creer, esa es la cuestión. Porque creer puede ponerse en contra de tu razón, de tus principios, aunque también puede aportarte muchas cosas positivas, nuevos valores que te abran la mente hacia nuevas experiencias muy gratificantes. Creer te puede llevar a rincones que tu razonamiento no alcanzar y que, por lo tanto, marca unos  límites, unas fronteras que bloquean o dificultan tu libertad.

Donde no hay cabida para este particular dilema es cuando nos referimos a ti, a tu ser interior, a tu capacidad, a las posibilidades de conseguir tus sueños, pues en ese caso, solo cabe creer; creer en ti.

Nosotros nos proponemos acercarte información útil para que puedas desgranar pasito a pasito el significado de muchas ramas de la vertiente esotérica, nos proponemos ayudarte con la experiencia del camino andado para que puedas guiarte por quién ya conoce el camino para que poco a poco seas tú quién decidas si creer o no creer.

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