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Ib, Ka, Ba, Aj, Ren Y Sheut

Ib, Ka, Ba, Aj, Ren y Sheut

Los componentes espirituales del ser humano en el Antiguo Egipto

El ser humano se ha preocupado por aquello que le hace especial y le distingue de otras especies desde el principio de la civilización. Ya en la antigüedad, los egipcios empezaron a reflexionar sobre lo que hay detrás de cada uno de nosotros. El resultado de este estudio son conceptos como “ib”, ”ka”, ”ba”, ”aj”,  “ren” y “sheut”.

Para ellos, que entendían la vida como una parte más de un dibujo mayor, el dibujo de la divinidad, era esencial comprender qué papel jugaban los hombres y las mujeres, y encontrar respuestas sobre aquello que guiaba nuestro paso por este planeta.

Uno de los aspectos que intrigaba a los antiguos egipcios era la composición del ser humano. Por ellos, dedicaron mucho tiempo a meditar acerca de las diferentes partes del individuo, llegando a la conclusión de que éste estaba formado por hasta trescientos elementos distintos. Aunque algunos de ellos son conceptos incomprensibles en la actualidad, otros siguen siendo totalmente relevante en nuestro tiempo.

Ib, Ka, Ba, Aj, Ren y Sheut

La primera de las partes esenciales del ser humano es el “ib”, ligado estrechamente al corazón. Para los antiguos egipcios, tanto los pensamientos como las emociones residían en el “ib” y es por ello que era el símbolo que se colocaba frente al Maat en la balanza del Juicio de Osiris.

Otro de los elementos importantes era el “ka”, un concepto complejo que representaba un poquito de esa energía básica e inmortal que tiene la vida y que, en esencia, diferencia a los que están vivos de los que están muertos. Cada una de nosotras recibimos el “ka” en el momento de nuestro nacimiento. Con nosotras se queda durante nuestra existencia, dándonos la fuerza para seguir, sólo abandonándonos en el momento de la muerte.

Lo más similar al alma tal y como la entendemos en la actualidad es el “ba”. Para los antiguos egipcios, el “ba” es aquello que hace al ser humano único, que dota a cada uno nosotros de personalidad. El “ba” no nos abandona en el momento de la muerte, sino que avanza con nosotras hasta la eternidad.

El “aj” era un elemento que en principio sólo poseían los faraones y los dioses, pues se trata de una fuerza de luz que conducía a la resurrección. Sin embargo, con el paso del tiempo, se fue extendiendo al resto de estratos de la civilización egipcia.

Por otro lado, el “ren” representa al nombre de la persona. En el Antiguo Egipto, el “ren” seguía viviendo mientras fuese pronunciado, recordado, lo que explica la obsesión de los faraones en que su nombre se encontrara en cada tumba y cada papiro.

Por último, el “sheut” es el nombre que daban en el Antiguo Egipto a la sombra. Para ellos, la relación constante entre la sombra y la persona era la prueba de que el “sheut” debía contener algo de la persona.

“Ib”, ”ka”, ”ba”, ”aj”,  “ren” y “sheut” son sólo los nombre más importantes, pero para los egipcios, el ser humano estaba compuesto de una grandísima cantidad de partes, indispensables para convertirnos precisamente en lo que somos.

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