La leyenda del Otorongo

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Sobre el Otorongo, conocido aquí como Jaguar, recae un siniestra leyenda en Sudamérica que merece la pena conocer. ¿Por qué se le tiene tanto respeto y sobre todo miedo?

Según cuenta la tradición, en uno de los poblados andinos había un jefe o gobernador bastante déspota que no dejaba a la gente del pueblo hacer nada sin su permiso. Tal era el poder que tenía sobre las personas que incluso el cura tenía que pedirle autorización para celebrar misa. Su conducta además era mucho más agresiva cuando bebía.

La transformación del otorongo

Un día, después de que el cura estuviera esperando infructuosamente que el gobernador autorizara el oficio, decidió empezarlo sin su consentimiento. A mitad de la misa, se presentó el gobernador y su mujer y fue tal su rabia e ira que se convirtió en otorongo. En ese momento, empezó a sembrar el pánico entre los habitantes que se encontraban en la Iglesia que huyeron despavoridos.

El poblado decidió marcha del lugar y esconderse en otra zona de los Andes. Capitaneados por el cura, se ubicaron en un nuevo paraje donde empezarían sus vidas de cero. Pero desgraciadamente, poco tiempo paso hasta que el otorongo dio con el nuevo enclave y se presentara allí mostrando sus fauces y sesgando la vida de muchas personas.

Los supervivientes volvieron a huir despavoridos. El cura cogió las imágenes de todos los Santos y emprendió la escapatoria con el resto de gente. En una parada que realizaron, el otorongo los descubrió y se acercó hasta allí. Pero en ese momento, algo “mágico” ocurrió.  La imagen de Santo Domingo cobró vida y con su látigo hizo retroceder al otorongo.  La marca de sus huellas al parecer quedó grabada en la roca que existe hasta ahora.

Dicen que Santo Domingo encadenó con una cadena de oro al otorongo y le llevó preso hasta una laguna y le sujetó a una columna de piedra en la orilla. Hasta hace algunas décadas, la gente comentaba que el otorongo seguía amarrado en la columna de piedra, cuando abría la boca los pajarillos se metían a su boca para ser engullidos. Había temor entre la gente porque decían que la cadena donde estaba amarrado se estaba debilitando y en cualquier momento podía romperse, dejando en libertad al otorongo.

Esta es una de las leyendas que existen en torno a este animal que es muy venerado dentro del chamanismo por ver los caminos dentro del caos y moverse sin miedo en la oscuridad.

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