Cómo se manifiesta la videncia

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Existen varias maneras de experimentar la videncia. Aunque la podamos haber trabajado, con el tiempo nos daremos cuenta que podemos vivirla y experimentarla de una manera determinada u otra. Hay varias formas en las que puede manifestarse, pero son pocas las personas que han tenido ocasión de experimentarlas todas. A veces, se presentará en forma de imágenes, en otras ocasiones pueden ser flashes e incluso olores. A continuación, te exponemos las que suelen ser más habituales.

Las imágenes en videncia

Es la forma de percibir más habitual y extendida. Normalmente, cuando una tarotista está realizando una consulta, de pronto, ve al consultante en una situación determinada. La imagen acontece en un plano mental, pero es bastante nítida y clara y se impone con mucha fuerza y evidencia. En ocasiones, las primeras imágenes empiezan a aparecer desde el momento en que el consultante traspasa el umbral de la consulta.

Los olores en videncia

Son manifestaciones menos frecuentes, pero también pueden darse. Normalmente les ocurre a las tarotistas bastante experimentados que han podido desarrollar con el tiempo los olores a ciertos acontecimientos o hechos determinados. Evidentemente, cuando nos referimos a olores, no estamos hablando, por supuesto, del consultante, sino a aromas que flotan en el ambiente de manera espontánea, casi mágica, y que sólo puede captar el vidente.

Por ejemplo, un olor a rosa o a jazmín puede significar el éxito en el terreno sentimental o afectivo. Si el vidente percibe un olor a alcohol puede asociarse con algún problema de salud, incluso el olor a fuego o a quemado, podría simbolizar algún peligro que está por llegar.

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Los sonidos en videncia

De la misma forma que ocurre con los olores, escuchar sonidos requiere de una asociación de ideas que seguramente el vidente ha ido corroborando con el paso de los años. De manera general, un sonido sordo, grave o insistente, puede simbolizar ciertas dificultades futuras. Un sonido mucho más agudo o ligero puede pronosticar un éxito.

Los malestares corporales en videncia

Suele ser un síntoma o una manifestación de videncia bastante habitual entre las personas que tienen este don. Durante una consulta, la tarotista o vidente puede experimentar la sensación de desmayo, que la cabeza le da vueltas o experimentar un cansancio acusado. Para empezar, no hay que preocuparse. Simplemente es un aviso de que estamos sintonizando con la energía de la persona que tenemos delante. Es como se si captara toda su energía exterior de tal manera que puede favorecer y ayudarnos en el pronóstico que después se vaya a realizar.

Los dolores corporales en videncia

A veces, un vidente puede experimentar un dolor de espalda espontáneo, un pinchazo en la cabeza, un dolor de estómago… Esos dolores o malestares que suelen irse al cabo de unos minutos, tienen que ver con el consultante y nos están intentando trasladar un mensaje. En realidad, la receptividad que tiene un vidente es lo que hace que capte los problemas corporales presentes y futuros. En este caso, hay que tener cuidado a la hora de transmitir las sensaciones que se experimentan y las advertencias que vienen a nuestra mente con el mayor tacto posible.

Los escalofríos en videncia

Habitualmente se corresponde con subidas de la temperatura corporal del vidente cuando está frente al consultante. En estos casos, nos puede estar informando de su estado vital, grado de abatimiento, etc.

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Los flashes en videncia

Los flashes suelen ser las manifestaciones mas habituales en videncia. El flash, como su propio nombre indica, es una imagen con mucha fuerza, repentina, que apenas dura unos segundos, que aparece en el plano mental del vidente o, en algunos casos, proyectado en algún lugar de su consulta. Se suele experimentar con tal intensidad que los videntes no tienen ninguna duda en afirmar lo que han visto o sentido.

A diferencia de las imágenes o los sonidos, los flashes traen consigo una mayor evidencia, son mucho más claros y normalmente se perciben con muchos más detalles hasta el punto de que se pueden ver fechas, lugares o períodos del año.  Este fenómeno se produce de manera bastante incontrolable y no necesariamente ocurre cada vez que se realiza una consulta. Pueden estar presentes en los videntes durante épocas concretas y después desaparecer durante un tiempo para, más tarde, volver a experimentarlos.

Es importante, tener en cuenta que todas estas manifestaciones pueden pasar desapercibidas al principio porque la persona que tiene este don no es realmente consciente de lo que le está ocurriendo. A medida que se van repitiendo y entendiendo el motivo por el que se producen, los hará haciendo suyos y serán de gran ayuda cuando tiene a un consultante delante.

Si alguna vez has tenido alguna experiencia de este tipo, no mistifiques tampoco el acto en sí que, en origen, es muy sencillo y que, sobre todo, debe ayudar al consultante, no impresionarlo. Basta con adoptar una actitud humilde y estar disponible y receptivo por si se presenta.

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